La Vecina de Palermo

La vecina de Palermo o conchudus malcojidae es un espécimen típico del barrio de Palermo. Serían como White trash de clase media-alta. En particular me gustaría hablar de una experiencia propia. Como realmente no sé el nombre de esta mujer decidí nombrarla como Hermida Del Pozo o HDP, como prefieran. Hermida vive al lado mío en el 7mo piso del edificio. Su familia formada por su marido y un bebé recién nacido viven con ella.

El caso es que Hermida de unos pasados 30 años es una mujer de un oido envidiable. Recién mudado e ignorante de las habilidades de Hermida escuchando a la noche un poco de música sentía cómo si el bombo de la batería sonara desde la pared. Algún tiempo me llevó interpretar que esa era la convención social para comunicarle a otra persona sobre el exceso acústico producido. Así es Hermida golpeaba las paredes cuando ponía música a la noche, y no sólo eso. HDP abría y cerraba las persianas, incluso un día se presentó con el afán de intimidarme. Me comunicó que era parte del Directorio del Consorcio, etc, etc.

Lo único que hizo Hermida fue sacar chapa de pelotuda, fue como si para convencerme me hubiese mostrado sus trofeos de patín. Un día sábado festejando mi cumpleaños el seguridad del edificio (con quien tengo muy buena onda) tocó mi portero eléctrico para avisarme que uno de los propietarios se había quejado con él. Sí, tal como lo piensan, esa era la manera de Hermida de decir, ¡FELÍZ CUMPLEAÑOS! Con mis amigos tomamos la decisión de entrar todos en la casa ya que en el balcón había algunos charlando y podría llegar a molestarle. Al rato me toca la puerta el seguridad y me dice que había recibido otra queja. Realmente Hermida me quería mucho. Decidimos cerrar las ventanas, bajar el volumen de la música y bajar aún más el tono.

De nuevo sentí golpes en la puerta, esta vez el que se presentaba en su patética existencia era el marido de Hermida o mariconardum dominaio. Me pidió que bajara el tono, se escudó en que tenía un bebé recién nacido y que no podía dormir. A lo que le respondí, que era mi cumpleaños, que lo festejaba UNA PUTA VEZ AL AÑO y que aparte ERA SÁBADO, asegurándome de recordarle que mañana no se trabajaba. A todo esto SU bebé también me despertaba a mí a la madrugada con sus llantos. Me dijo “¿qué querés, es una criatura, que querés que lo mate?”. Sobre esto me gustaría desviar un poco la conversación en el párrafo que viene.

Me resultó extraño que el tipo haya dicho si ya quisiera que él lo mate. ¿Si le contestaba que sí lo iba a matar? Que tipo raro, y que raro que la única resolución posible que pensó fue asesinar a su hijo, cómo si contestar “¿Qué querés que rompa la pared y haga un recubrimiento acústico?” no fuera suficiente ironía, quizá pobre dominado sólo expresaba su condición de padre accidental, como si una vida en prisión lo liberara de Hermida, o incluso como si quisiera, en tanto futuro inevitable, ser la esclava de todos en la cárcel. Todo esto me hizo reflexionar en las repercusiones de vivir con alguien con un carácter tan agradable como Hermida.

1 Response so far »

  1. 1

    Lynch said,

    mori de risa, todo un documento social.


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